domingo, 19 de octubre de 2014

150 palabras (andén, balcón y cajón). Días de lluvia.











El domingo amaneció nublado, cubierto por unas feas nubes grises. Blas tomó su mochila y  cargó con algo de embutidos, zumos y un viejo mantel que extrajo del cajón de la mesa.

Se dirigió a buscar a Matilde, su novia, que ya le esperaba  asomada al balcón, no con muy buena cara.

     ¿Estás seguro de que quieres ir a la playa? — preguntó la joven.

     No, mejor vamos al campo ¿qué te parece? Podemos visitar a tu primo en «Andén Verde», ese pequeño pueblo del norte — contestó  Blas, mientras movía  de un lado a otro su cabeza.

     Es una buena idea, pero  tenía preparado otro plan… —musitó la joven mientras le invitaba a pasar al salón.

     ¿Qué es esto? ¡Uhmm! Mi cerveza favorita… picoteo… —dijo el joven mientras miraba complaciente.

     ¿No recuerdas que hoy juega Las Palmas contra el Tenerife? ¡¡Habrá guerra, chicharrero!!
—    ¡¡ Habrá guerra, canariona!!
 
Irene Bulio © 2014
 
Nota del autor: Entre Gran Canaria (canariones) y Tenerife (chicharreros) existe una rivalidad similar a la existente entre el Madrid y el Barça.
 





150 palabras es una entrega dominical, creada por Marta, (DiarioDeAlgoEspecial) de una microhistoria o microrrelato, con la que podemos dar rienda suelta a nuestra creatividad, y enfocada a los niños. Te daré tres palabras de inicio, y habrá que crear un cuento. ¡de 150 palabras!
Después no te olvides de enlazar con el link aquí debajo y dejar un comentario en cada uno de los blogs que decidas visitar.
Para conocer como nació esta idea de 150 palabras y las reglas, puedes hacer clic aquí.







domingo, 28 de septiembre de 2014

La siesta


(Renzo Castaneda)


Es una acalorada tarde de verano. Despierto semi-inconsciente, tras la siesta. Un sabor amargo embriaga mi boca y una sed descomunal me llevan directamente a la nevera.
Al abrir, siento paz: allí veo una apetitosa cerveza. La tomo en mi mano y noto como su frescor se apodera de mí, a través de los dedos.
Tiro de la anilla, el ruido que produce me arranca una sonrisa, y siento como su espuma blanca se desliza por mi mano, apoderándose de ella.  Busco rápidamente una jarra para no desperdiciar ni una gota del maravilloso néctar extraído de la cebada.
Al tomar el primer sorbo, noto como el dorado jugo se funde en mi boca, inundándola de sabor, impregnándola —seguidamente—  de su olor amargo y provocando, a su vez, un ligero burbujear sobre mi lengua.
El cosquilleo que le produce se convierte en un inmenso placer para varios de mis sentidos, al amalgamarse con el aroma que ya me ha invadido y provocando la sensación de poseer todo mi ser, de  formar parte de mí.

Tras varios sorbos, es cuando noto el vacío de  mi alma. Me siento inundado por  mi adorada cerveza, pero noto tu ausencia, como si de un alma demasiado  lejana se tratase.
No puedo verte, ni tocarte, apenas sentirte...
Tú, tampoco puedes lastimarme.
Tu recuerdo ya no me daña y sin embargo, aún te sueño.
Ese sabor amargo con el que desperté me supo a ti, a tu recuerdo.

Morfeo te trajo de nuevo a mis brazos, ahora lo recuerdo:
Estaba en una barca, a la deriva, mientras descubrí —a lo lejos— una montaña que se me antojó el maravilloso Teide.
Le sentía tan lejano como a ti...Era apenas perceptible, al igual que tú; le protegían un batallón de nubes blancas y grises, como a ti te protegen de mi recuerdo miles de vivencias nuevas. Se veía majestuoso, como tú cuando me miras.

Mientras me acerco noto como la montaña se sigue pareciendo cada vez  más a ti. Se le intuye fuego en su interior, y su forma —la que sobresale en la cúspide— me recuerda el contorno de un pecho femenino,  un pecho conocido, que emerge desde las nubes, coronado por un pezón erguido, dispuesto a amamantar historias nuevas.

Desde esa lejanía en la que te observo se deshacen las cadenas que antaño me ataban a ti, a tu recuerdo; aún así, me atraes, exhibiendo tu feminidad delante de mis pupilas, haciéndome sentir un marinero deseoso de alcanzar tu costa, de degustar tus cimas, escalar tu Monte de Venus, explorar tus cuevas —esas cuevas con las que aún suelo soñar y donde el mar azota, de una forma fuerte e inesperada, humedeciendo  y expandiéndose en todo su interior—
Cuando por fin llego hasta tu costa y enredo mis pies en tu arena, te exhibes tímida, cubriendo tu desnudez con gotas de mar salada (a modo de lágrimas provocadas por el dolor), y elevadas hasta tu pecho en forma de mullidas nubes.

—¿Acaso has pactado con ellas que sean parte de tu atrezzo y te permiten alejarte así de mi libinidosa mirada?—  pregunté.

No obtuve respuesta, aquí acabó mi sueño.


Irene Bulio ©

martes, 9 de septiembre de 2014

Enjambre






Estos pensamientos revolotean
en  mi cabeza pronta a  estallar
sin que se consiga hacer hoy  soñar
 los miedos, que sólo  salir  desean.

Los argumentos  ya se  tambalean
pues no permiten apenas brotar
una simple idea: la de  pasar
 de  azabaches sueños que balbucean

al  zumbido loco,  ensordecedor
—magento rayo que  recorre el   alma
arrugando  sueños por el  hedor

de aguas empozadas; pura es la calma—
que  va inflando  miedos bajo el calor
que  brota en  mis  manos: dedos y palma.

Irene Bulio © 2014

viernes, 5 de abril de 2013

Así de sencillo...





Así de sencillo es amarte,
como caen las hojas caducas de los árboles en otoño,
dibujando sueños en un zigzaguear que se hace infinito,
acariciadas por el suave viento, que a veces, se vuelve apasionado.

Así de sencillo es amarte,
como el llegar de una tímida ola a la orilla
cargada de todo el conocimiento del mar en sus moléculas
adornada con la espuma con la que ya jugaron  las sirenas.

Así de sencillo es amarte,
como contemplar una puesta de sol cada tarde
ese esplendoroso sol, a veces ruborizado, que  se esconde,
deseoso de que lo busques, aunque sea en sueños.

Así de sencillo es amarte,
como se ama a la luna cada noche,
como se anhelan las estrellas que titilan a lo lejos,
iluminando el ardor de un beso apasionado.

Así de sencillo es amarte,
aunque sea en sueños,
aunque aún no llegues...
No lo dudes... yo te espero.

Irene Bulio, Maspalomas a 04 de abril de 2013 ©



Fotos descargadas de internet, autor desconocido.

miércoles, 3 de abril de 2013

Lo que hoy guarda mi alma...




Querido desamado,
ha pasado el tiempo,
han pasado los sueños,
han pasado los años,
ha pasado... todo ya ha pasado.

Han pasado tantas cosas
que incluso la tristeza de mi alma emigró.
La alegría, en cambio, siempre me acompaña.
He cambiado un sueño por un reto,
un deseo del alma por una meta.
He soltado lo que más quería
para agarrar con fuerzas lo que un día dejé atrás.

Cambié unos llantos por el ruido del teclado,
el cambiar unos pañales por alimentar el alma,
el olor de los polvos de talco por leer hasta el amanecer,
el amarte, por sólo quererte...

Sí, cambié... Fue mejor eso que dejarme morir
en los brazos de mi tristeza, mecida por tus mentiras,
 Fue mejor eso que permitir una herida causada
por mis sueños rotos,  los que nunca pensaste cumplir.
Tus mentiras... tus mentiras... tus mentiras ahora son
 la llave de mi libertad...

Irene Bulio © 2013