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martes, 3 de febrero de 2015

Salir de paseo.



Salir de paseo

Oscurecía cuando salí a pasear;  sentí frío.
Hubiese preferido quedarme en casa, pero Bea insistió en que saliésemos, a pesar de que no quería moverme del sofá.
Cuando apenas  habíamos caminado unos metros vi a lo lejos a Noa;  corrí como un loco hacia ella. Me acerqué a su carita y la besé insistentemente. Durante un buen rato le hice carantoñas y jugué con ella.
Mereció la pena pasar un poco de frío. Reflejarme en su mirada era mi mayor ilusión, a pesar de que pronto Óliver tomó a Noa en brazos y Bea tiró de mi correa.
—¡A casa! — dijo.


Inma Flores – 100 palabras solidarias