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lunes, 26 de enero de 2015

Volver a navegar




Volver a navegar

Las doce del mediodía; el sol acariciaba su piel, dulcemente. Iba entrando despacio en el mar; las olas acariciaban sus pies, luego sus muslos, sus caderas…  lo veía todo y lo disfrutaba como un niño.
Le encantaba sentir cómo salpicaban  las gotitas de agua salada sobre su vientre. No recordaba cuándo se bañó en el mar por última vez, fue hace más de  un lustro; era una de sus grandes ilusiones.
Desde aquel fatídico día no había vuelto a pisar la arena… ni nada…
Ahora unos sanitarios le ayudaban a disfrutar del mar desde una camilla adaptada. ¡Bendito día!


Inma Flores –  © - Leer por leer



(Imagen tomada de internet - autor desconocido)